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Marta Lagos comienza su carta en contra de Marco Enríquez-Ominami haciendo burla de su nombre ya que ”difícil de pronunciar y de escribir”. Lo mismo decían de Barack Hussein Obama, pero su exótico nombre no le impidió llegar a la presidencia del país más poderoso del mundo. Cómo se nota la provincialismo de nuestros ‘líderes de opinión’!

Lagos proyecta la ‘complejidad’ del nombre del candidato a los que lo siguen, describiendo con tono desaprobador que los que lo apoyan  “están descontentos con la sociedad chilena y les echan la culpa a los políticos que le han dado estabilidad al país en los últimos 20 años, lo apoyan los que saben poco de política y basan su comportamiento en prejuicios, lo apoyan los que no les gusta la manera como funciona la democracia en Chile”.

Es cierto que Marco Enríquez-Ominami representa a los desafectados, a los que no creen en los partidos políticos tradicionales que han monopolizado la política por casi dos décadas, a los que creen que la democracia de Chile, nieta de Pinochet e hija de los acuerdos de trastienda de las dos coaliciones que se reparten el poder, debe sufrir una transformación radical para que haya una participación real de los ciudadanos. Este candidato independiente  representa a los que creen que ya es hora de un cambio generacional en el gobierno del país, a los que creen que los conservadores deben resignarse al segundo plano que les corresponde y que es hora que los verdaderos progresistas lleguen al poder.

MEO

Creo que el argumentar que los que apoyan a ME-O no saben de política y son simplemente unos “exitosos frustrados”, es subestimar la fuerza de cambio que está empezando a levantarse en Chile.

Y a la pregunta amenazadora de Lagos — “¿si acaso la frustración galopante de los chilenos no llevará a que este personaje pueda llegar a La Moneda?”– yo le diría, primero, que Marco Enríquez-Ominami no es un “personaje”, sino el representante de casi un 40% de chilenos que está dispuesto a votar por él en segunda vuelta, un político valiente que decidió dar la pelea a las maquinarias dominantes y que  quizás se convierta en el próximo Presidente de Chile.

Y en segundo lugar, le diría que la subestimación que refleja su lenguaje burlesco, el que nace de la prepotencia de las elites acostumbradas al privilegio, de las que Marta Lagos es claramente parte, hará que la Concertación sea destronada, en medio de amenazas e histerias.

Aunque quizás ME-O sea capaz de ganarle a las fuerzas políticas hegemónicas en su propio terreno, su posible victoria significa una amenaza para el sistema imperante, una amenaza de transformar Chile, en contra de las fuerzas conservadores,  en un país más democrático, donde los ciudadanos tengamos el poder real de decidir en qué tipo de sociedad queremos vivir.

El temor de Marta Lagos a la victoria de este “personaje” apoyado por los desafectados es real. La hora del progresismo está cada día más cerca.

Por Camila Vergara, Revista CARAS Febrero 2009

El modelo y cantautor londinense Jamie Burke, ex pareja de celebridades como Kate Moss, Lindsay Lohan y Courtney Love, se roba el escenario en el Lower East Side de Manhattan.
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A quince años del lanzamiento de su primer perfume unisex, CK One, la afamada marca norteamericana de moda decidió darle un nuevo giro a su producto, contratando al modelo y rockero Jamie Burke (24) para que escribiera e interpretara la canción We Are the One, en torno a la cual giraría la nueva campaña de marketing. Inspirada en el espíritu de cambio y unidad que el nuevo Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, logró despertar entre los jóvenes, la apuesta publicitaria de Calvin Klein llama al optimismo y a la integración a través de uno de los jóvenes más cool y promisorios del momento.

Aunque Jamie Burke comenzó a cantar y tocar la guitarra desde la adolescencia, se hizo conocido como modelo de ropa interior de Calvin Klein y pasó a ser unos de los maniquíes masculinos más cotizados cuando compartió un gigantesco poster en el SoHo para Calvin Klein Jeans con la modelo danesa Lara Stone en 2007. Al mismo tiempo, Burke comenzaba a aparecer en las portadas de los tabloides al convertirse en novio de la actriz Sienna Miller (Factory Girl) y al debutar como vocalista en la banda Bloody Social en el Internacional Music Issue Concert Event organizado por el sitio MySpace y la revista Nylon. Su fama de “chico malo” y su estiloso look llevaron a la revista Teen Vogue a nombrarlo el chico más hot del año.

A días de haber cantado en la exclusiva fiesta de inauguración de Obama en Washington D.C., Jamie Burke se tomó el escenario del legendario bar Arlene’s Grocery en el Lower East Side de Nueva York. No es casualidad que Calvin Klein haya elegido este lock01cal para presentar a su nuevo rostro en la Gran Manzana. Un antiguo almacén convertido en bar en 1995, Arlene’s Grocery es el lugar donde bandas de rock y punk saltan al estrellato, como lo hizo The Strokes a principios de 2001.

Con una botella de cerveza en la mano y vestido con una chaqueta de seda roja, tipo playboy, pantalones negros apitiguados, una camisa negra con rayas blancas estilo vaquero y sus característicos pelo enmarañado hasta los hombros y aro en la nariz, el esbelto Burke entra como un vendaval al escenario a cantar su nuevo tema House of Cards. Los fans parecen hipnotizados por su presencia.  Su voz raspada y dolida hacen recordar la del desaparecido Kurt Cobain, su anguloso y enigmático rostro tieck10ne un aire al del actor norteamericano Johnny Depp y los espásticos y exagerados movimientos de su larga figura traen a la mente los del vocalista Axl Rose.

Luego de terminar su segundo tema, y como atacado por un golpe de calor, Burke se quita desesperado la chaqueta, se abre la camisa hasta la mitad del pecho y se saca el pelo de la cara. La suave melodía acústica de We Are the One es seguida por la ahumada voz del rockero británico: “alrededor del mundo hay seis billones de uno, tantos unos pero sólo un nosotros, y nosotros somos nosotros… nosotros somos uno”. Al finalizar su show, Burke, excitado y ansioso, agradece a sus amigos, y tras recibir de manera impaciente los aplausos, desaparece detrás del escenario.

A la salida del bar, el brusco término del recital, así como la voz raspada dck07e Burke, hacen sentido. A escasos metros de la fachada del local, el modelo británico fuma con avidez un cigarrillo, mientras hace planes con el bajista de la banda Mikki James. Luego de posar frente a mi cámara con su aire de rockero renegado, me mira con ojos traviesos y, frotando sus manos, sentencia: “ahora, a seguir la fiesta”. Tras tirar la colilla a la calle, toma de la mano a su actual novia, la modelo danesa May Anderson, y se pierde en la noche neoyorkina.

Por Camila Vergara, Revista CARAS Enero 2009

Desde maestros del cine como Pedro Almodóvar y Steven Spielberg, pasando por fundaciones de caridad como la del Nobel de la Paz, Elie Wiesel, hasta los bancos más grandes de Europa y Japón fueron víctimas de lo que la prensa norteamericana a llamado “la estafa del siglo”.

Bernard Madoff

En medio de la crisis financiera, Bernard Madoff (70) dejó de ser el mago de las finanzas de Wall Street para convertirse en el estafador más grande de la historia cuando admitió al FBI que su fondo de inversiones estaba quebrado, que 50 mil millones de dólares se habían esfumado, y que todo había sido “sólo una gran mentira”. Inmediatamente, el exclusivo círculo de millonarios del mundo entró en pánico y los medios llenaron sus portadas con los nombres de celebridades que habrían perdido parte de sus fortunas en el fraude.

“La palabra es muy simple: codicia. La gente fue demasiado ambiciosa. Creyeron que él les podría dar mayores retornos” explicó a CNN el multimillonario norteamericano Donald Trump, quien asegura no haber perdido dinero en la estafa de Madoff. “Yo no habría invertido y algunos de mis amigos tampoco, pero obviamente muchos le entregaron todo su capital.”

Debido a que Bernard Madoff era un respetado miembro de la poderosa comunidad judía de Estados Unidos, su fondo de inversiones ⎯el cual administraba cerca de 17 mil millones de dólares, manejaba un promedio de 50 millones de acciones diarias y fue uno de los mayores creadores de mercado en Nasdaq a finales de 2008⎯ tenía acceso a los círculos más exclusivos de la elite norteamericana: empresarios, celebridades y benefactores. Bernard Madoff

La mayoría de los clientes de Madoff, más que estafados se sienten traicionados. La razón es que Bernie era un insider, un miembro, un amigo, “uno de los nuestros”. En otras palabras, Bernard Madoff era parte del exclusivo club definido por su relación con las tres efes: familia, filantropía, y finanzas. Hijo de inmigrantes judíos, nacido y criado en Queens, Madoff se movía como pez en el agua dentro del influyente círculo de banqueros neoyorquinos. No por nada era parte del directorio de varias organizaciones sin fines de lucro como la universidad judía Yeshiva, institución a la cual Madoff le “administraba” parte de sus riquezas y la cual habría perdido cerca de 120 millones de dólares debido al desfalco. “Hubo un montón de gente muy sofisticada que fue engañada. Esto pasa cuando una persona respetable decide ser inescrupuloso” explicó Harvey Pitt, uno de los investigadores del caso.

“Soy el mayor idiota que ha pisado la tierra” se lamentó el guionista de El curioso caso de Benjamin Button (2008), Eric Roth, en la ceremonia de los Globos de Oro, quien dice haber perdido los ahorros de su jubilación a manos de Madoff. El caso de Roth, quien no tenía su dinero directamente invertido en el hedge fund de Madoff, es similar al del cineasta Pedro Almodóvar, quien delegó la administración del capital de su empresa de producción, El Deseo, a Oyster Investment, un fondo de inversiones suizo que apostó parte de sus activos en el estafador norteamericano. Sin embargo, uno de los más afectados fue el empresario Arpad Busson, el prometido de la actriz Uma Thurman, quien habría perdido alrededor de 160 millones de dólares en el fraude.

A pesar de las millonarias pérdidas, ninguno de sus inversionistas fue capaz de anticipar la catástrofe. Desde su fundación, ésta era la primera vez que el Bernard Madoff Investment Security tenía problemas de liquidez. Durante más de 50 años, Madoff alimentó no sólo su ego sino que una poderosa red de contactos. Su reputación creció a tal punto que muchos inversionistas que deseaban tener acceso al gurú de las finazas se unieron a algunos de los clubes de golf de los que Bernie era miembro con el solo objetivo de tener la posibilidad de conocerlo e invertir parte o la totalidad de sus riqueza con el mago de las finanzas. “Madoff estaba rechazando a posibles clientes todo el tiempo. Él no necesitaba ser activo en caridades o eventos sociales para obtener nuevos inversionistas. La gente lo perseguía para invertir con él”, comentó Robert Ivanhoe, director de la firma de abogados Greenber Traurig, quien no pudo convencer a Madoff para que le administrara 50 millones de dólares a uno de sus clientes.

Sin embargo, la ficción llegó a su fin cuando a mediados de diciembre Madoff declaró que había perdido cerca de 50 mil millones de dólares. Aunque las primeras reacciones fueron de incredulidad y pánico, los investigadores del caso dudan que el dinero se haya simplemente esfumado y están apuntando a los numerosos bienes y lujoso estilo de vida del inversionista neoyorkino.

Los Madoff eran una familia poderosa y bien conectada. Se estima que su patrimonio empresarial y familiar supera los 20 mil millones de dólares. Dentro de los bienes que se le conocen al patriarca de los Madoff se encuentran cuatro mansiones, dos yates y dos aviones privados. Además de lujosas oficinas en Londres y Manhattan, Madoff es dueño de “La Rivera” ⎯una pequeña villa en la rivera francesa⎯, una mansión con vista al mar en el exclusivo balneario de Los Hamptons al norte de Nueva York, avaluada en más de 3 millones de dólares, una casa con cinco dormitorios, siete baños y una piscina en Palm Beach, Florida tasada en 9.4 millones de dólares, y un departamento de 7 millones de dólares en el Upper East Side de Manhattan, donde el inversionista judío se encuentra hoy bajo arresto.Propiedades de Bernard Madoff

Además, Bernie, un amante de la navegación, tenía dos yates, estratégicamente atracados, uno en la costa del mediterráneo y el segundo en alguna de las playas de Florida, listos para zarpar en cualquier momento. Su favorito es el Bull (toro), un bote de pesca profesional de más de 20 metros de largo acondicionado para recibir y servir como centro de entretenimiento flotante a familiares y amigos. Por último, Madoff también era dueño de BLM Air Charter, una empresa que tenía acciones en una compañía de jet privados.

Aunque Bernard Madoff declaró ante la corte que él era el único responsable de la estafa, el FBI está investigando a su familia y a otros fondos “alimentadores” del fraude. Según Madoff, sus dos hijos, quienes también trabajaban en la empresa, no sabían nada del fraude basado en un sistema piramidal en el que nuevos clientes posibilitaban la inyección de capitales frescos para sustentar el modelo.

“¿Cómo un solo hombre pudo manipular tanto dinero sin que la gente supiera? Yo lo encuentro difícil de creer. Él tiene dos hijos, y no sabían nada? Para mi todo esto es parte de un engaño”, sentenció Donald Trump. “El padre diciendo, ‘Mira, ustedes me entregan a la policía y yo pretendo que ustedes no saben nada’, es algo que yo encuentro imposible de creer.”

Aunque nadie está libre de sospechas, sólo Bernard Madoff, quien tuvo que poner sus propiedades como colateral para pagar los 10 millones de dólares de fianza, y su esposa Ruth, han tenido que entregar sus pasaportes a las autoridades para evitar un eventual escape. Se espera que el FBI presentará el caso en contra del inversionista neoyorkino durante la segunda semana de febrero. De ser condenado, Madoff podría ser sentenciado a una pena máxima de 20 años de cárcel y a una multa de 5 millones de dólares. Muchos dirían que para ser el estafador más grande de la historia, haber dejando en la bancarrota a miles de personas y haber vivido décadas de lujo, Bernard Madoff la sacaría demasiado barata.

Publicado en Revista CARAS.
Octubre 31, 2008.
Por Camila Vergara

Con casi 30 años en el mercado de la belleza, el estilista norteamericano Sam Villa se ha transformado en un gurú que viaja de país en país dando clases y asesorando a los peluqueros del mundo. En una entrevista exclusiva con Caras en Nueva York, nos cuenta su trayectoria, las nuevas tendencias en cortes y colores y el lanzamiento de su nueva empresa de herramientas ergonométricas y DVDs educacionales.sv03

“Mi teoría es la siguiente: cada 20 años, la moda vuelve. Desde el comienzo del nuevo milenio vimos cómo los peinados con volumen y rulos románticos de los 80s inundaron las páginas de moda. Ahora, son los 90s los que están volviendo a marcar tendencia: pelos cortos, en capas y con bloques de color,” sentencia Sam Villa, director de educación artística de Redken, compañía líder en productos y servicios para el cuidado del cabello con presencia en más de 50 países. “Es la vuelta del corte tipo bob, pero con un aire moderno y fresco, teniendo como referente a la fabulosa Victoria Beckham.”

Aunque el estilo “bob” ⎯de cortes geométricos y nucas a la vista⎯ tiene su precedente a principios del siglo 20 en París, en el corte “a lo garçon” (a lo chico), la variante moderna del pelo corto para las mujeres se la debemos al estilista británico Vidal Sassoon, quien consiguió romper con las melenas tradicionales a golpe de tijera a mediados de los 60s. Sassoon fue el creador de dos de los más memorables looks de aquella época, el de la actriz Mia Farrow en el film La semilla del diablo (1968 ) del director Roman Polanski, y el de la supermodelo Twiggy, quien cambió su rubia y larga cabellera por un corte de pelo andrógeno que revolucionó al mundo de la moda.

Luego de adquirir fama mundial, Sassoon comenzó a viajar alrededor del mundo enseñando sus nuevas técnicas, y fue en una de esas giras a los Estados Unidos donde un joven Sam Villa vería por primera vez al maestro inglés en el escenario, con tijera en mano, cortándole el pelo a una modelo y explicando su técnica paso a paso a los asistentes. Ese día Sam supo cuál sería su futuro.
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“Era la primera vez que iba a un hair show. Con mi padre, quien tenía una pequeña barbería en el barrio, nos sentamos en la segunda fila. Cuando Vidal Sassoon subió al escenario, la atmósfera se cargó de emoción. Durante toda la sesión, yo estaba en el borde de mi asiento, como un niño en la tienda de dulces. No podía creerlo!” Al terminar el show, Sam se dio vuelta, miró a su padre a los ojos y le dijo: “Eso es lo que yo quiero hacer. Quiero estar sobre el escenario!” Cortándole su entusiasmo en seco, su padre le respondió: “Tu no quieres hacer eso! Eso es puro ego y poca plata.”

Sin embargo, este hijo de barbero californiano decidió probarle a su padre que él podía ganarse la vida haciendo clases sobre el escenario, sin dejarse llevar por su vanidad. Luego de graduarse como peluquero del Ponce Beauty School, Sam Villa montó su propio salón en 1980, el Avant Hair Studio en San Francisco. A mediados de los 90, audicionó para el team de peluqueros de Redken, y dejó a la entonces directora artística Teri Donnelly impresionada. En su presentación, Sam utilizó su experiencia como atleta durante la universidad para desarrollar una dinámica de coaching en el escenario que reflejara su personalidad extrovertida y cercana.

Después de ser sometido a seis meses de entrenamiento en Redken, Sam Villa comenzó a trabajar sobre el escenario, asesorando a peluqueros profesionales. Pero no fue hasta que tomó clases de educación con el exitoso speaker motivacional Blair Singer que Sam se dio cuenta que su padre tenía razón en cuanto al ego como un problema. “Comprendí que el oficio no era acerca de mi, sino de mi audiencia, y que debía reemplazar el ‘yo’ por el ‘nosotros’ para lograr traspasar el conocimiento.” Al poco andar, se convirtió en el director de educación artística de la empresa y no ha parado de viajar por Norte América, Europa y Latinoamérica ⎯la semana pasada estuvo por primera vez en Santiago⎯ enseñando su método y las nuevas tendencias en cortes y colores.

El estilo educativo de este peluquero norteamericano se basa en que la comunicación crea riqueza, y que la destreza es sólo un complemento a la conexión personal entre el peluquero y el cliente. “Yo soy un convencido de que el lado asesor de la peluquería debe regresar. Durante una sesión, lo ideal sería que el 70% del tiempo hables del presente, es decir, expliques qué es lo que estás haciendo y por qué lo estás haciendo, un 15% lo dediques al pasado, a recordar lo el corte y color que se hizo la última vez, y el otro 15% lo uses para discutir el futuro, sobre qué podrías hacer en la próxima visita. Todo en menos de una hora. Uno debe entrenarse para hacer el corte en 20 minutos, para así tener tiempo suficiente para preguntas de asesoría en cuanto a peinado, productos, y futuros looks. Esta es la base del éxito y lo que yo enseño en mi clase.”
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Aunque Sam Villa vive en Nueva York en un lujoso departamento en el Midtown West de Manhattan con vista al río Hudson, su trabajo como principal consultor de diseño en Redken lo mantiene viajando alrededor del mundo el 80% del tiempo, dictando seminarios y enseñando a los otros profesionales de la peluquería los nuevos estilos, productos y formas de atención al cliente que han hecho de Redken una de las marcas líderes en el mercado. “Aunque Nueva York es el lugar donde “hay que estar” para adelantarse a las tendencias, donde se le puede tomar el pulso a la moda, yo sólo estoy entre cuatro y seis días del mes aquí. Es por esto que una vez al año me escapo al Salón Internacional de Londres, la meca de la creatividad, para inspirarme. Tomo lo que veo y lo transformo en algo simple,” explica Villa.

Además de simples, para Sam Villa los estilos de hoy deben ser flexibles y de corta producción. “El proceso debe ser rápido ya que nadie está dispuesto a pasarse cuatro horas en la peluquería”. Es por esto que el corte tipo bob está de vuelta, esta vez acompañado de bloques de color, los que Sam asegura, son más rápidos y fáciles de hacer que los clásicos visos.

Para complementar su método educativo, Sam Villa acaba de lanzar una nueva empresa, Allvus (pronunciada all-of-us en inglés, lo que significa “todos nosotros”), la que produce herramientas de peluquería ergonométricas y DVDs educacionales, de los cuales el más famoso es BOBology, el que en dos horas enseña cómo dominar el nuevo estilo. “Somos un grupo de peluqueros diseñando implementos para peluqueros. Quién sabe más que nosotros de este oficio!,” exclama Sam con voz segura.

Por Camila Vergara

Los neoyorkinos saben que aunque salieran a comer todos los días del año, nunca lograrían conocer todos los restaurantes de la ciudad. Y es que todo en Nueva York todo está constantemente mutando para mantenerse en la vanguardia. Esta obsesión por la innovación hace que, en la ciudad más poblada de Estados Unidos, la competencia entre las distintas ofertas de consumo sea feroz. Nadie ni nada está a salvo. Nuevas tiendas y restaurantes abren sus puertas todos los días del año en la Gran Manzana, empujando fuera del mercado a los que no lograron consolidarse.

Al igual que con las marcas, la ciudad también comercializa sus barrios, los que se ponen de moda, para luego convertirse en clásicos o caer en desgracia. Esta nueva ruta alternativa de Nueva York refleja esta tensión entre lo nuevo y lo clásico, lo alternativo y lo elegante. Este itinerario por los imperdibles de la ciudad re-visita los clásicos, toma nota de las novedades en el ya legendario Greenwich Village, y se aventura en Williamsburg, el nuevo barrio de moda de la ciudad.

UPTOWN CAMBIA DE PIEL

Rose Center for Earth and Space
W 81 street y Central Park West
212-769-5200
http://amnh.org/
Admisión general: US$20

El Upper West Side, barrio residencial que abarca todo el lado oeste del Central Park, es el lugar que famosos como Yoko Ono, Phil Collins y Bono eligieron para vivir. Una de las atracciones en este lado de la ciudad es el Museo de Historia Natural, donde Ben Stiller filmó la película Noche en el museo (2006), y el mítico planetario Rose Center for Earth and Space, en el cual Woody Allen y Diane Keaton capearon la lluvia en la película Manhattan (1979).

Con el objetivo de atraer al público adulto joven, el planetario instauró un nuevo concepto de carrete cultural. Los últimos viernes de cada mes, la productora de eventos Flavorpill NYC organiza One Step Beyond, una de las fiestas más sicodélicas de Nueva York. A partir de las 5 de la tarde, puestos de barras y puestos de comida orgánica se abren entre los meteoritos y robots lunares para que los visitantes exploren el museo mientras la música electrónica y las luces láser le dan un ambiente futurista a las exhibiciones.
El centro de esta fiesta cultural está en el Hall del Universo, un cubo de vidrio con una plataforma en espiral donde se muestra la historia del sistema solar. Mientras el primer piso es escenario de DJs, artistas visuales y bandas en vivo, al final de la rampa, en el tercer piso, está el planetario donde se exhibe un rotativo del film con simulador virtual Passport to the Universe, el que lleva a los espectadores en un vertiginoso viaje intergaláctico que termina con caída libre en un hoyo negro. Definitivamente, la fiesta cultural más entretenida de la ciudad.

Park Avenue Spring
100 E. 63rd St.
212-644-1900
Promedio por persona: US$ 40
http://www.parkavenyc.com/spring/

El Upper East Side es el barrio de millonarios como Donald Trump y el actual alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg. Atravesado verticalmente por las elegantes avenidas Quinta y Madison, el lugar está dominado por boutiques y exclusivos restaurantes. Uno de los lugares clásicos para salir comer en esta zona es el Park Avenue Café, el que se transforma para imitar el paso de las estaciones del año.
Ahora que estamos en plena primavera, mesas, uniformes, cortinas, platos, iluminación y decoración en general están inspirados en un jardín inglés clásico con vegetación salvaje y materiales rústicos. El menú americano contemporáneo, a cargo del reconocido chef Craig Koketsu, también se va adaptando para crear platos ad hoc. Especialmente recomendados son los postres, preparados con frutas de la estación por el premiado chef de repostería Richard Leach.

NOVEDADES EN EL VILLAGE

Big Bag
49 E 8th St
1.212.353.3503

La mejor tienda de carteras y bolsos está en el corazón del taquillero Greenwich Village, barrio donde vive la rubia protagonista de la serie Sex and the City. Big Bag tiene una selección de 30 marcas -entre las que se cuentan la popular Swiss Army y los elegantes diseños de la italiana Laura di Maggio-, además de miles carteras, maletas, fundas de laptop, billeteras y maletines de donde elegir.
La diseñadora inglesa Orla Kiely es una de las exclusividades de Big Bag y la favorita de la actriz Meryl Streep (Las Horas, Leones por Corderos) quien hace unos meses compró aquí su colección completa de maletas. Otra cliente frecuente es la actriz Molly Ringwald (No es otra estúpida película americana), quien la última vez que estuvo en la tienda adquirió un bolso para llevar a su perro.

AC Gears
69 E. 8th Street
1.888.956.8322
http://www.audiocubes.com/

Dos maniquíes blancos, uno a cada lado de la puerta principal, dan la bienvenida al templo del diseño de sonido portátil: AC Gears. La tienda, de vitrinas transparentes y paredes de un blanco intenso, invita a los clientes a interactuar libremente con sus productos. Su especialidad son los audífonos, los que mezclan diseños vanguardistas y fashion con tecnología de punta y son traídos directamente de Japón. Se pueden encontrar desde modelos exclusivos de 400 dólares, como los nipones audio-technica hechos con madera de cerezo, hasta diseños retro de marcas masivas como Panasonic.
Aunque AC Gears abrió sus puertas en la concurrida calle 8 hace sólo seis meses, la noticia llegó rápido a los oídos del actor y fanático de la música Robin Williams (Patch Adams, Sociedad de los poetas muertos), quien compró un par de audífonos y prometió volver. Otro amante de la tecnología de sonido portátil, el director Brett Ratner (Rush Tour 3, X-Men 3), quedó tan fascinado con la tienda que gastó 1.200 dólares en 20 minutos. Por lo visto, AC Gears parece bien encaminada para consolidarse en el Village.

WILLIAMSBURG: EL NUEVO CLASICO

Ear Wax Records
218 Bedford Ave, Brooklyn
1.718.486.3771

La línea L del metro que comienza en el Meatpacking District y atraviesa horizontalmente la isla hacia el este, hace su primera parada fuera de Manhattan en Bedford Avenue, el lugar en Brooklyn donde está “todo pasando”. En el centro de Williamsburg, el barrio preferido por jóvenes universitarios que sueñan con ser estrellas y grabar discos, está Ear Wax, la tienda de música más antigua del lugar. Aunque el espacio es pequeño, las grandes ventanas que dan a la concurrida esquina de Bedford y la calle 5 llenan la tienda de luz natural y de ambiente callejero.
Luego de comprarse un departamento a pocas cuadras de la disquería, la cantante islandesa Bjork se ha vuelto una de sus clientes famosos más fieles. Ear Wax es considerada una joya por los lugareños. Su especialidad es la música indie, género que abarca desde el folk de Bob Dylan, pasando por el punk británico, hasta la música experimental de Philip Glass. Además de la exhaustiva colección de CDs y discos de vinilo nuevos y usados, la tienda siempre tiene discos de nuevas bandas locales y flyers de clubes e instalaciones de arte en el barrio.

Spoonbill and Sugartown Booksellers
220 Bedford Ave, Brooklyn
1.718.387.7322
www.spoonbillbooks.com/

Para los que como Cervantes gozan más con el camino que con la posada, la famosa librería Spoonbill and Sugartown Booksellers es una parada obligatoria en la odisea de encontrar libros únicos de gran formato sobre arte contemporáneo, arquitectura, diseño, cine y filosofía. Debido a que se especializa en títulos raros y difíciles de encontrar, cada visita a esta antigua librería es una potencial pesca milagrosa. “Nunca sabes lo que vas a encontrar”, explica Molly, quien está buscando un libro de diseño para su mesa de centro. El panorama ideal es ir un día por la tarde y hojear, sentado relajadamente en un sillón, los títulos dispuestos artísticamente en las mesas de centro, mientras el inmenso gato negro de la librería ronronea en tu falda.

Por Camila Vergara

A pesar de que el espíritu del proyecto de Ley General de Educación, basado en principios de equidad y justicia social, es acertado, y la definición del rol del estado en el derecho a la enseñanza es un paso hacia la dirección correcta, el proyecto deja de lado a los principales actores en el proceso de aprendizaje: los profesores.

Al igual que la mayoría de la fuerza laboral chilena, los profesores no están capacitados para entregar un servicio del siglo 21. Según el economista Ricardo Ffrench-Davis, una de las principales razones de por qué Chile está estancado económicamente es el bajo nivel de capacitación de su mano de obra. En otras palabras, la educación de los trabajadores chilenos es tan mala que no están cualificados para desempeñar labores sofisticadas, lo que desincentiva a las empresas a invertir.

Al sistema educacional chileno le está entrando agua por todas partes y ya demasiadas generaciones de chilenos han recibido una educación mediocre que impide la movilidad social. Es por esto que la reforma debe ser ambiciosa, emulando a los sistemas educacionales del mundo desarrollado, integral y de rápida aplicación.

Además de la responsabilidad financiera del estado de otorgar educación gratis a todos los niños, sin discriminaciones, el proyecto de ley que reemplazara a la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE), tiene como tema central la calidad de la educación. Para ello, establece una Comisión Nacional de Acreditación que velará por la calidad y una Superintendencia de Educación que hará las veces de watchdog. Sin embargo, el proyecto no menciona el rol de los profesores, los que en el día a día estarán a cargo de entregar una educación de calidad, ni el rol del estado en cuanto a la capacitación mínima de sus funcionarios.

Si bien la falta de infraestructura también es un problema central, la educación es mediocre principalmente por que los profesores no están capacitados para entregar una educación que lleve a Chile al desarrollo. El estado debiera incluir en sus responsabilidades el capacitar a su fuerza de trabajo y en sus poderes, el exigir a los profesores que estudien en forma gratuita una maestría en Educación elaborada por el Consejo Académico (o su equivalente) o que se retiren. De esta forma, podría haber una renovación de la planta académica en el corto plazo, lo que más que cualquier otra reforma, sería un salto cualitativo para las nuevas generaciones.

Aquí en Estados Unidos, si una persona que ya tiene un título universitario quiere ser profesor/a en un colegio público, tiene que postular a un programa estatal de enseñanza. Luego de pasar por una evaluación por parte de un comité de profesores que incluye pruebas estandarizadas y entrevistas, el postulante debe estudiar una maestría gratuita en Educación y trabajar como asistente en la sala de clases. Los sueldos son tan buenos, que la competencia por entrar al sector educacional público es intensa, lo que tiende a asegurar un estándar de calidad en los profesores y, por ende, en la educación.

Por Camila Vergara
Publicado en CARAS
Mayo, 2008

La reina del pop decidió festejar el lanzamiento de su nueva placa Hard Candy con un exclusivo concierto en Manhattan, el que reunió a la tribu más ecléctica de la ciudad: el pop neoyorkino. Luego de sólo 32 minutos en el escenario, Madonna dejó claro que está más vigente que nunca.

A las 8 de la noche del miércoles 30 de abril, la esquina de Broadway Avenue y la calle 52 era el epicentro Nueva York. Y aunque el Theater District de Manhattan es un barrio acostumbrado al bullicio, debido a la gran cantidad de obras teatrales y musicales que ahí se exhiben, esa noche era caos y euforia por ver a Madonna interpretar por primera vez en vivo el disco número once de su carrera musical, Hard Candy.

La larga fila de fans tenía desde chicas en minifalda y medias de red con el pelo alborotado cantando Material Girl, pasando por grupos de travestis con pelucas y botas de cuero hasta las rodillas, siguiendo el nuevo estilo de la reina del pop, hasta elegantes parejas en trajes de noche. Todos tienen puesta una pulsera blanca, amarilla o azul, dependiendo si son una las 750 personas que esperaron por más de 48 horas en línea para conseguir un ticket, uno de los mil que ganaron concursos radicales, parte del exclusivo fan club de 200 miembros o uno de los 250 periodistas invitados al concierto. La mayoría de ellos tiene más de 30 años, ha seguido de cerca la carrera de la rubia de Detroit que saltó a la fama con su disco Madonna en 1983, y no le importa la espera si la recompensa son 32 minutos cara a cara con la reina del pop.
Al entrar al Roseland Ballroom -una antigua pista de patinaje en hielo convertida en salón de baile con capacidad para 2.500 personas- tambores latinos y ritmos electrónicos resuenan en la pista. Un DJ con audífonos de brillantes pone música, flanqueado por dos pantallas fluorescentes con la carátula del nuevo disco Hard Candy, en la que Madonna, de piernas abiertas, se amarra unas vendas de boxeador con mirada lasciva. Una mezcla de Michael Jackson con Duff Punk sube el ritmo de la fiesta, mientras los presentes beben sus cócteles de nueve dólares en vaso plástico, asistiendo con aprobación al reconocer los hit musicales de los 80s y 90s.
Pasadas las 10 de la noche, la música cambia bruscamente de ritmo, las pantallas que rodean el escenario parecen derretirse, la plataforma del DJ rota en 180 grados y aparece Madonna, sentada en un trono de color negro y dorado en forma de M. Vestida con un traje de satín negro con forro interior fucsia, botas de boxeador con tacos hasta las rodillas, guantes de motociclista y un báculo de metal, Madonna canta el primer verso de Candy Shop, “ve qué sabor quieres y yo lo tendré para ti”, mientras un remolino de dulce comienza a formarse a sus espaldas. El escenario se tiñe de rosa y Madonna, espectacular a sus casi 50 años, da la bienvenida a su tienda de golosinas.
Luego de tomar un trago de champaña directo de la botella y sacarse la chaqueta, Madonna saluda al público de Nueva York y comienza a tocar en una guitarra acústica negra con sujetador de brillantes la melódica Miles Away, mientras imágenes de aeropuertos y mapas saturan las pantallas a su alrededor.
El recital llegó a su punto cúspide cuando Justin Timberlake, ex miembro del grupo N’Sync y ganador de seis premios Grammy, compartió el escenario con la diva durante el tema 4 Minutes. Vestido de traje blanco y bufanda negra, el cantante trajo el hip hop y los sonidos urbanos al disco con el tema que él mismo escribió junto a reina del pop. El juego erótico del dúo del ex chico N’Sync y Madonna generó gritos de aprobación mientras él cantaba “pero si muero esta noche por lo menos puedo decir que hice lo que quería”, y Madonna bailaba eróticamente con su cuerpo pegado al de él y de espaldas al público.
Con un guitarra eléctrica, Madonna comienza a tocar el riff de Satisfaction, el famoso tema de los Rolling Stones y grita “Al demonio con el presente, vamos al pasado! A todos los que ayer vi durmiendo en la calle, esta canción es para ustedes”. Una versión rockera de su electrónico Hung Up, el primer single del disco Confessions on a Dance Floor (2005), hizo saltar a los fanáticos, preparándolos para la última nueva apuesta dance de Madonna, Give it 2 Me.

Una vez más, Madonna se reinventa para mantenerse vigente. Luego de flirtear durante años con el trip hop y la música electrónica, la reina del pop prefirió irse a la segura y traer a su equipo a reconocidos creadores de hit musicales, como Timberlake y el productor de hip hop Timbaland. Coincidiendo con su cambio de imagen, Madonna decidió dejar su sello Warner Brothers y firmar un contrato por 120 millones de dólares con la compañía experta en giras musicales, Live Nation, la que promete enfatizar el ámbito comercial de la carrera discográfica de la diva.
Para la última canción de la noche, Madonna trajo el metro de Nueva York a la pista de baile. La imagen de vagones en movimiento comienza a correr en las pantallas gigantes y se detiene en la estación. Al abrir sus puertas, la plataforma gira y aparece el DJ de los audífonos de diamantes con un grupo de bailarines vestidos como los chicos que bailan breakdance y rap en los vagones de metro. El aclamado single Music (2000), pone a todos a bailar y una coreografía que hace recordar los videos de aeróbica de los 80s produce los últimos gritos fanáticos de la noche.

Publicado en CARAS 18 de Abril, 2008
Luego de su salida de la Casa Blanca en 2001, Bill Clinton se ha hecho millonario como speaker internacional -ganando cerca de 100 millones de dólares en los últimos ocho años- y se ha posicionado como uno de los hombres más admirados del planeta debido a su trabajo humanitario en África. Ahora, con Hillary como candidata a presidente de los Estados Unidos, el foco del escrutinio público ha vuelto a posarse en uno de los políticos más controversiales del siglo veinte.

El extraordinario talento político y carisma de Bill Clinton, el hecho de haber sido el único presidente norteamericano acusado judicialmente en más de 100 años, los rumores de infidelidades que lo persiguen, su rol en la campaña de Hillary y su posible futuro como “primer hombre” en la Casa Blanca, motivaron a la editora de la Chicago Magazine Carol Felsenthal a investigar su etapa post presidencial. A través de las 300 páginas de Clinton in Exile. A President Out of the White House, Felsenthal presenta a un Bill Clinton solitario que busca compulsivamente el aplauso de la gente, a un hombre egocéntrico e imprudente que disfruta viajando en jets privados con amigos millonarios y mujeres. Obsesionado con su legado y con seguir siendo una estrella, Bill Clinton ve la elección de Hillary al sillón presidencial como una forma de enmendar su carrera política y de devolverle la mano a la mujer que se mantuvo a su lado pese a los escándalos que marcaron su administración.

¿Cuál ha sido la evolución de Bill Clinton en su periodo post-presidencial?

Luego del escándalo con la becaria Mónica Lewinsky, Bill Clinton cayó en desgracia. De aclamado presidente pasó a ser diariamente ridiculizado, una broma más en los programas nocturnos. Al término de su periodo presidencial, el foco de la atención política comenzó a estar en Hillary, mientras él se fue a vivir, solo, a un suburbio, y todo lo que tocaba se convertía en escándalo. Nadie quería que lo vieran con él.
Sin embargo, a Clinton nada lo avergüenza. Él no es el tipo que se esconde debajo de las sábanas, sino el que cambia el mundo a su alrededor. En poco tiempo, Clinton logró convertirse en una de las personas más admiradas del mundo. Hizo un trabajo espectacular en África, tanto así que se está hablando de él como sucesor del trabajo de Nelson Mandela. Pero hoy, su imagen ha vuelto a cambiar luego de sus lamentables exabruptos respecto al tema racial durante la campaña de Hillary.

¿Crees que los millones de dólares que ha ganado Clinton como speaker han contribuido a esta nueva caída en desgracia?

Bill Clinton es un hedonista, un tomador de riesgos a quien no le importan las consecuencias. Desde que dejó el sillón presidencial se ha convertido en un hombre extremadamente materialista. En otras palabras, donde está el dinero, él va, sin importar de quien venga. Su tarifa por discurso bordea los 400 mil dólares y algunos de sus asesorías han creado conflictos de interés con su compromiso con el servicio público. Pero el problema más grave de su riqueza y la manera en que se gana la vida, es que lo han transformado en una especie de “rock star” para quien las reglas no aplican y todo está permitido.

En tu libro partes recordando a los lectores que Bill Clinton salió de la Casa Blanca con un 66% de aprobación. ¿Crees que él ha logrado traspasarle su popularidad a Hillary o que su participación ha dañado su campaña?

Hace un año Hillary todavía era la candidata ‘inevitable’ del Partido Demócrata, por lo que sus estrategas decidieron mantener a Bill lejos del foco de atención ya que temían que, debido a su talento y carisma, opacaría a Hillary. Pero todo cambió en la primera elección primaria en Iowa cuando Barack Obama comenzó a perfilarse como la nueva estrella de la política. Hillary no tuvo otra opción que enviar a Bill a hacer campaña, lo que causó un terrible problema entre los votantes afroamericanos. Los repetidos discursos incendiarios de Bill en contra de Barack Obama y el tema racial hicieron que los afroamericanos dejaran de apoyarla.
Luego de este deplorable desempeño, Bill ha sido relegado nuevamente a un segundo plano, a hacer campaña en las zonas rurales, donde su acento sureño provoca simpatía, y nunca compartiendo el escenario con Hillary. A pesar de los tropiezos, creo que Hillary Clinton aún tiene posibilidades de ganar.

Bastante se ha hablado acerca de la relación matrimonial de Bill y Hillary Clinton luego de los públicos escándalos sexuales que llevaron al ex presidente a mentir bajo juramento. ¿Cómo describirías tú su relación? ¿Es este un matrimonio convencional o un compromiso político?

Claramente la suya no es una relación apasionada y física, sino que más bien racional y política. Él encontró en Hillary a su alma gemela en términos intelectuales y han tenido una relación poco convencional desde el principio. Cuando él le presentó por primera vez a su familia, la madre de Bill le preguntó que por qué había elegido una chica tan desaliñada y poco atractiva, y él contestó: “porque ella es alguien con quien puedo hablar”. Además de esta conexión intelectual, su relación está basada en la dominación. Ella es la que lleva los pantalones en la casa y él se comporta como el niño malo que le teme a la cólera de su mujer.
En el plano político, ella aguanta sus infidelidades y lo defiende públicamente porque existe un pacto tácito entre ellos: luego de los ocho años de gobierno de Bill, él la apoyaría para lograr también ocho años en el poder. De hecho, desde que ella obtuvo la senaduría por Nueva York en 2000, se ven juntos cada día menos. Ella compró una casa en Washington, donde vive con su madre, y él vive solo en Chappaqua, un suburbio al norte de la ciudad de Nueva York, con oficina en Manhattan.

Desde que dejó la presidencia el fantasma de las infidelidades de Bill Clinton no han dejado los medios. En tus dos años de investigación y 167 entrevistas, ¿pudiste obtener información respecto de las relaciones amorosas del ex presidente?

Aunque nadie sabe con seguridad el nombre ni la cantidad de mujeres que han estado con Clinton, la mayoría de mis fuentes declararon estar seguros que él seguía siendo el mismo en cuanto a sus infidelidades. La mujer cuyo nombre ha sido repetidamente asociado con el del ex presidente es Belinda Stronach, una rubia canadiense de 41 años, veinte años más joven que Bill Clinton, divorciada dos veces, madre de dos, heredera de un imperio automotriz y miembro del Parlamento. Se especula que la mayoría de sus encuentros habrían sido a 10 mil metros de altura, en el avión privado del ex presidente.

Los norteamericanos están intranquilos por el futuro de Bill Clinton en la Casa Blanca si Hillary fuese presidente. ¿Cuál crees tú que será el papel que Hillary le dará a su marido durante su eventual administración?

Se ha especulado en la prensa que, de salir elegida, Hillary propondría a Bill como secretario general de la ONU o presidente del Banco Mundial, pero yo creo que lo más probable es que ella lo use para resolver problemas internacionales, como una suerte de embajador de Estados Unidos en el mundo. De esta manera, lo mantendría lejos de la Casa Blanca y de los posibles escándalos que su conducta podría provocar. De no ser cuidadoso, y si sus indiscreciones dañan la imagen de Hillary, creo que lo más probable es que ella se divorcie ya que, luego de alcanzar el puesto público más alto, ya no necesitaría más de él.

Carol Fensenthal

CITAS DEL LIBRO
Esa noche la Casa Blanca fue el origen de abundantes rumores porque Hillary no estaba en casa y al otro lado del pasillo, en la ‘Habitación de la Reina’ se estaba quedando Barbara Streisand. Una amiga de la actriz describió a Clinton como un galán. “Si él fue más allá de eso… Ella estaba totalmente prendida de él.” Hillary habría estado furiosa debido a las insinuaciones y el presidente apareció con un rasguño en su cara, por el cual dio varias explicaciones.

Respecto a sus infidelidades, un político demócrata cercano a los Clinton antes, durante y después de la presidencia de Bill Clinton, dice no creer que “una persona como él puede cambiar mucho. Si él estaba haciendo eso cuando era gobernador, si él hizo lo que hizo cuando era presidente, ahora que es millonario y está libre de compromisos, obviamente va a seguir siendo el mismo.”

“¿Va Hillary a ser candidata en 2008?” “No”, respondió el ex presiente, “porque no puede ganar.” (…) Sin embargo, una vez que Hillary entró a la carrera, Bill Clinton la apoyó incondicionalmente y, como siempre, la carrera se trató tanto de él como de ella. Era su oportunidad de redimir su legado, de mostrar que estar con Bill Clinton era una estrategia ganadora, de probar que él es tan querido por los norteamericanos que votarán por Hillary sólo para mantener a Bill en la vida pública y, lo mejor de todo, para hacerlo regresar a la Casa Blanca.

En 1998 la creciente demanda por petróleo en Estados Unidos y la falta de inversión en nuevos pozos petroleros dentro del país llevó a que la importación de crudo por primera vez sobrepasara el 50% del total de las ventas. Un año más tarde, Hugo Chávez llegó a la presidencia de Venezuela y a controlar, junto a Irán, la producción de petróleo a través de la OPEC. En este adverso escenario, George W. Bush llegó al poder en enero de 2001 y creó la Energy Task Force (Fuerza Especial de Energía) encargada de determinar cómo eliminar la dependencia energética de Estados Unidos en el Medio Oriente.

Para nadie es un misterio que el petróleo tuvo un papel central en la decisión de invadir Iraq. Como el sociólogo Michael Schwartz cuenta en su próximo libro The Oily Origins of the Iraq War (Los orígenes petrolíferos de la guerra de Iraq), el gobierno manejaba dos líneas de acción: invertir en el desarrollo de nuevas tecnologías de energía limpia y poner límites a las emisiones de carbono, o forzar el aumento de la producción de petróleo en el Medio Oriente. La primera opción fue rápidamente desechada por la administración, por considerarla demasiado costosa. El proyecto dependía de que los norteamericanos cambiaran sus hábitos de consumo, ajuste que podría tomar mucho tiempo y afectar negativamente la economía. En consecuencia, Bush decidió poner en práctica la segunda opción, la que contemplaba forzar a algún país petrolero a aumentar exponencialmente su producción de petróleo para así satisfacer la creciente demanda de Estados Unidos por crudo, manteniendo así los precios relativamente estables.

El documento emanado desde la Energy Task Force, luego de evaluar la situación política de los países petroleros del Medio Oriente, recomendaba tomar control del país con mayores reservas inexploradas de crudo y con la situación política más precaria: Iraq. Luego de la Guerra del Golfo, la fortaleza de Sadam Hussein en la región estaba erosionada y su reputación de dictador sangriento lo hacían un blanco fácil para una intervención internacional por motivos humanitarios. Sin embargo, el documento argumentaba que era altamente improbable que la opinión pública norteamericana apoyara la invasión si no existía un hecho determinante que justificara intervenir militarmente en la zona.

La mañana siguiente al ataque a las Torres Gemelas, el presidente George Bush, en cadena nacional, amenazó con cazar a los terroristas en cualquier país del mundo, y dijo que no haría ninguna diferencia entre “grupos terroristas y los estados que los albergan”. Acto seguido, el vicepresidente Dick Cheney entró a la reunión de gabinete y dijo: “Ahora sí que tenemos un motivo para invadir Iraq.” Pero a pesar del entusiasmo de Cheney, la administración Bush sabía que necesitaban una estrategia comunicacional para poder convencer al Congreso y al pueblo norteamericano de que una guerra en contra de Sadam Hussein era legítima y necesaria para salvaguardar la libertad y la democracia en el mundo. Informes sobre la existencia de armas de destrucción masiva, basados en información no corroborada que había sido previamente desechada por la CIA, se convertirían en la evidencia central que avalaría la invasión a Iraq.

Hace cinco años tropas norteamericanas botaron el gobierno de Sadam Hussein, y aún están luchando por lograr estabilidad en Iraq. Aunque los pozos petroleros que estaban operando antes de 2003 fueron rápidamente “arrendados” por compañías de energía norteamericanas, las hostilidades y la inestabilidad creada por el incremento de ataques terroristas en contra de blancos militares y civiles desde la invasión, han hecho inviable la exploración de nuevos depósitos de crudo y aumentar significativamente la producción de petróleo. Hoy, mientras los norteamericanos consumen 10 mil galones de petróleo por segundo –lo que equivale al volumen de una piscina olímpica–, el precio del barril de petróleo sobrepasa los 110 dólares debido a la restringida oferta de crudo y la explosiva demanda generada por India y China. En contra de lo esperado, la guerra en Iraq no ha paliado los costos, sino que ha aumentado la carga del fisco en más de tres trillones de dólares (US$3.000.000.000.000), según el reciente libro del premio nobel de economía, Joseph Stiglitz, The Three Trillion Dollar War: The True Cost of the Iraq Conflict.

El fracaso militar y el lobby de Shell

Con el precio del petróleo por las nubes y las amenazas de inflación y recesión económica, las empresas de energía, con Shell a la cabeza, proponen un nuevo plan para capear el desastre: explorar depósitos de crudo en territorio norteamericano y cavar pozos petroleros en zonas protegidas como Alaska. Según John Hofmeister, presidente de Shell, empresa que obtuvo un récord en ganancias de 27.6 mil millones el año pasado, ésta es la única forma de mitigar la dependencia energética internacional. “Sino excavamos nuevos pozos petroleros en este país, creo que hay que estar muy preocupados de los posibles disturbios sociales que se podrían producir en nuestros centros urbanos por la subida del precio de la energía. La verdad es que estos altos precios en la gasolina podrían evitarse si nos dieran permiso para excavar y producir un par de millones de barriles más cada año.”

Los cálculos de la industria pronostican que existen reservas mundiales de crudo para satisfacer la demanda mundial por otros 100 años. Pero si seguimos dependiendo del petróleo como fuente primaria de energía, ¿cuáles serían las consecuencias para el medio ambiente? “El calentamiento global es un problema real que no podemos omitir,” explica John Hofmeister, “por lo que el gobierno tiene que regular las emisiones.” Por su parte, Shell ha dedicado mil millones de dólares en los últimos 5 años –menos del 2% de sus ganancias en el mismo periodo– para investigar nuevas fuentes de energía limpia como energía eólica y solar. Las preguntas que quedan en el aire son: ¿será suficiente dedicar sólo una pequeña fracción de las ganancias del petróleo a investigación para impulsar el desarrollo tecnológico de nuevas fuentes de energía? ¿Fomentará la dependencia en el petróleo el aumento en la oferta de crudo gracias a las explotaciones en Alaska y en otros lugares protegidos? ¿Qué medidas debiera tomar el estado norteamericano? ¿Conviene una vez más jugársela por la tesis de aumentar la producción de petróleo en vez de buscar formas alternativas de energía y ayudar a cambiar los hábitos de consumo de la población?

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