Publicado en CARAS 18 de Abril, 2008
Luego de su salida de la Casa Blanca en 2001, Bill Clinton se ha hecho millonario como speaker internacional -ganando cerca de 100 millones de dólares en los últimos ocho años- y se ha posicionado como uno de los hombres más admirados del planeta debido a su trabajo humanitario en África. Ahora, con Hillary como candidata a presidente de los Estados Unidos, el foco del escrutinio público ha vuelto a posarse en uno de los políticos más controversiales del siglo veinte.
El extraordinario talento político y carisma de Bill Clinton, el hecho de haber sido el único presidente norteamericano acusado judicialmente en más de 100 años, los rumores de infidelidades que lo persiguen, su rol en la campaña de Hillary y su posible futuro como “primer hombre” en la Casa Blanca, motivaron a la editora de la Chicago Magazine Carol Felsenthal a investigar su etapa post presidencial. A través de las 300 páginas de Clinton in Exile. A President Out of the White House, Felsenthal presenta a un Bill Clinton solitario que busca compulsivamente el aplauso de la gente, a un hombre egocéntrico e imprudente que disfruta viajando en jets privados con amigos millonarios y mujeres. Obsesionado con su legado y con seguir siendo una estrella, Bill Clinton ve la elección de Hillary al sillón presidencial como una forma de enmendar su carrera política y de devolverle la mano a la mujer que se mantuvo a su lado pese a los escándalos que marcaron su administración.
¿Cuál ha sido la evolución de Bill Clinton en su periodo post-presidencial?
Luego del escándalo con la becaria Mónica Lewinsky, Bill Clinton cayó en desgracia. De aclamado presidente pasó a ser diariamente ridiculizado, una broma más en los programas nocturnos. Al término de su periodo presidencial, el foco de la atención política comenzó a estar en Hillary, mientras él se fue a vivir, solo, a un suburbio, y todo lo que tocaba se convertía en escándalo. Nadie quería que lo vieran con él.
Sin embargo, a Clinton nada lo avergüenza. Él no es el tipo que se esconde debajo de las sábanas, sino el que cambia el mundo a su alrededor. En poco tiempo, Clinton logró convertirse en una de las personas más admiradas del mundo. Hizo un trabajo espectacular en África, tanto así que se está hablando de él como sucesor del trabajo de Nelson Mandela. Pero hoy, su imagen ha vuelto a cambiar luego de sus lamentables exabruptos respecto al tema racial durante la campaña de Hillary.
¿Crees que los millones de dólares que ha ganado Clinton como speaker han contribuido a esta nueva caída en desgracia?
Bill Clinton es un hedonista, un tomador de riesgos a quien no le importan las consecuencias. Desde que dejó el sillón presidencial se ha convertido en un hombre extremadamente materialista. En otras palabras, donde está el dinero, él va, sin importar de quien venga. Su tarifa por discurso bordea los 400 mil dólares y algunos de sus asesorías han creado conflictos de interés con su compromiso con el servicio público. Pero el problema más grave de su riqueza y la manera en que se gana la vida, es que lo han transformado en una especie de “rock star” para quien las reglas no aplican y todo está permitido.
En tu libro partes recordando a los lectores que Bill Clinton salió de la Casa Blanca con un 66% de aprobación. ¿Crees que él ha logrado traspasarle su popularidad a Hillary o que su participación ha dañado su campaña?
Hace un año Hillary todavía era la candidata ‘inevitable’ del Partido Demócrata, por lo que sus estrategas decidieron mantener a Bill lejos del foco de atención ya que temían que, debido a su talento y carisma, opacaría a Hillary. Pero todo cambió en la primera elección primaria en Iowa cuando Barack Obama comenzó a perfilarse como la nueva estrella de la política. Hillary no tuvo otra opción que enviar a Bill a hacer campaña, lo que causó un terrible problema entre los votantes afroamericanos. Los repetidos discursos incendiarios de Bill en contra de Barack Obama y el tema racial hicieron que los afroamericanos dejaran de apoyarla.
Luego de este deplorable desempeño, Bill ha sido relegado nuevamente a un segundo plano, a hacer campaña en las zonas rurales, donde su acento sureño provoca simpatía, y nunca compartiendo el escenario con Hillary. A pesar de los tropiezos, creo que Hillary Clinton aún tiene posibilidades de ganar.
Bastante se ha hablado acerca de la relación matrimonial de Bill y Hillary Clinton luego de los públicos escándalos sexuales que llevaron al ex presidente a mentir bajo juramento. ¿Cómo describirías tú su relación? ¿Es este un matrimonio convencional o un compromiso político?
Claramente la suya no es una relación apasionada y física, sino que más bien racional y política. Él encontró en Hillary a su alma gemela en términos intelectuales y han tenido una relación poco convencional desde el principio. Cuando él le presentó por primera vez a su familia, la madre de Bill le preguntó que por qué había elegido una chica tan desaliñada y poco atractiva, y él contestó: “porque ella es alguien con quien puedo hablar”. Además de esta conexión intelectual, su relación está basada en la dominación. Ella es la que lleva los pantalones en la casa y él se comporta como el niño malo que le teme a la cólera de su mujer.
En el plano político, ella aguanta sus infidelidades y lo defiende públicamente porque existe un pacto tácito entre ellos: luego de los ocho años de gobierno de Bill, él la apoyaría para lograr también ocho años en el poder. De hecho, desde que ella obtuvo la senaduría por Nueva York en 2000, se ven juntos cada día menos. Ella compró una casa en Washington, donde vive con su madre, y él vive solo en Chappaqua, un suburbio al norte de la ciudad de Nueva York, con oficina en Manhattan.
Desde que dejó la presidencia el fantasma de las infidelidades de Bill Clinton no han dejado los medios. En tus dos años de investigación y 167 entrevistas, ¿pudiste obtener información respecto de las relaciones amorosas del ex presidente?
Aunque nadie sabe con seguridad el nombre ni la cantidad de mujeres que han estado con Clinton, la mayoría de mis fuentes declararon estar seguros que él seguía siendo el mismo en cuanto a sus infidelidades. La mujer cuyo nombre ha sido repetidamente asociado con el del ex presidente es Belinda Stronach, una rubia canadiense de 41 años, veinte años más joven que Bill Clinton, divorciada dos veces, madre de dos, heredera de un imperio automotriz y miembro del Parlamento. Se especula que la mayoría de sus encuentros habrían sido a 10 mil metros de altura, en el avión privado del ex presidente.
Los norteamericanos están intranquilos por el futuro de Bill Clinton en la Casa Blanca si Hillary fuese presidente. ¿Cuál crees tú que será el papel que Hillary le dará a su marido durante su eventual administración?
Se ha especulado en la prensa que, de salir elegida, Hillary propondría a Bill como secretario general de la ONU o presidente del Banco Mundial, pero yo creo que lo más probable es que ella lo use para resolver problemas internacionales, como una suerte de embajador de Estados Unidos en el mundo. De esta manera, lo mantendría lejos de la Casa Blanca y de los posibles escándalos que su conducta podría provocar. De no ser cuidadoso, y si sus indiscreciones dañan la imagen de Hillary, creo que lo más probable es que ella se divorcie ya que, luego de alcanzar el puesto público más alto, ya no necesitaría más de él.

CITAS DEL LIBRO
Esa noche la Casa Blanca fue el origen de abundantes rumores porque Hillary no estaba en casa y al otro lado del pasillo, en la ‘Habitación de la Reina’ se estaba quedando Barbara Streisand. Una amiga de la actriz describió a Clinton como un galán. “Si él fue más allá de eso… Ella estaba totalmente prendida de él.” Hillary habría estado furiosa debido a las insinuaciones y el presidente apareció con un rasguño en su cara, por el cual dio varias explicaciones.
Respecto a sus infidelidades, un político demócrata cercano a los Clinton antes, durante y después de la presidencia de Bill Clinton, dice no creer que “una persona como él puede cambiar mucho. Si él estaba haciendo eso cuando era gobernador, si él hizo lo que hizo cuando era presidente, ahora que es millonario y está libre de compromisos, obviamente va a seguir siendo el mismo.”
“¿Va Hillary a ser candidata en 2008?” “No”, respondió el ex presiente, “porque no puede ganar.” (…) Sin embargo, una vez que Hillary entró a la carrera, Bill Clinton la apoyó incondicionalmente y, como siempre, la carrera se trató tanto de él como de ella. Era su oportunidad de redimir su legado, de mostrar que estar con Bill Clinton era una estrategia ganadora, de probar que él es tan querido por los norteamericanos que votarán por Hillary sólo para mantener a Bill en la vida pública y, lo mejor de todo, para hacerlo regresar a la Casa Blanca.